Compramos un producto eco, ¿qué significa? ¿Cambia el aspecto nutricional?

Hace tiempo que aprendí que existen diferentes tipos de consumidores y diferentes opciones en el mercado. La industria tiene la potestad de lanzar productos con los que se identifiquen ciertos tipos de consumidores, de ahí encontramos tal variedad. Hasta aquí todo es correcto, siempre y cuando no se potencien bulos nutricionales o quimiofóbicos a causa de ello.

Hay una categoría que está provocando bastante ruido, una categoría de productos amplia y muy variada con algo en común: en su etiquetado podemos leer la palabra ‘eco’, o sinónimos como ‘bio’, ‘ecológico’ u ‘orgánico’. Pero… ¿qué significa esto? ¿Transmiten un mensaje erróneo al consumidor? Nos proponemos analizar qué implica este sello.

Para enfocar el asunto debemos aclarar, en primer lugar, que se entiende por «ecológico». A pesar de lo que muchos creen, este concepto se ciñe a una cuestión puramente legislativa: ¿se cumple el reglamento (UE) 2018/848? Hablamos del RE sobre producción ecológica y etiquetado de los productos ecológicos (derogará al Reglamento 834/2007). De ser así, auditar el alimento y pagar las tasas debidas, se podrá añadir este certificado en su etiquetado.

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El aumento de los productos BIO en los supermercados no debe ser sinónimo de saludable

Nos encontramos ante un extenso texto, de 61 artículos y seis anexos. En él se reflejan objetivos, requisitos sobre producción, comercio con terceros, autoridades reguladoras o etiquetado. El sello ecológico se atribuye a alimentos «cultivados únicamente con fertilizantes naturales, no se puede usar pesticidas para el control de plagas y tampoco pueden estar modificados genéticamente» explica el biólogo y divulgador Santiago Campillo en Xataka.

Pero, dentro del marco legal, ¿encontramos puntos cuestionables y degranables? Así lo señala Juan Revenga, dietista-nutricionista, cuando se menciona que este RE pretende “contribuir a la protección del medio ambiente o del clima” aunque nos encontremos productos ecológicos que provienen de otros países. «El impacto ambiental del transporte no se tiene en cuenta, para nada, en la certificación ecológica» indicaba en El Comidista.

Algo que comparte José Miguel Mulet, doctor en bioquímica y biología molecular: «uno de los fallos del reglamento de producción ecológica es que no indica nada sobre los kilómetros que ha recorrido un producto», aclaraba para La Vanguardia. “Respetar los ciclos naturales” es otro objetivo del RE, aunque «la producción de productos hortícolas con sello ecológico no decae en todo el año» observa Revenga. Cuestiones que chocan con la ideología ecológica.

¿Y qué hay del factor nutricional? ¿Existe diferencia entre estos productos y los convencionales? Aparentemente, ciertas campañas han dado a entender al consumidor que sí. Carrefour (promotor de una importante campaña bio) los define como productos «que se obtienen de forma respetuosa con el entorno y teniendo en cuenta el bienestar de los animales. Su elaboración se basa en métodos tradicionales garantizando que no se añade ningún aditivo incluido en la lista restringida de sustancias autorizadas».

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La propuesta BIO de Carrefour: desayunos, “almuerzos nutritivos” y “cenas fáciles” (Carrefour)

No obstante, en el aspecto nutricional no tenemos evidencia científica de que exista una mejoría. Así lo señaló una revisión sistemática (de PubMed, Web of Science y CAB Abstracts) que analizó un total de 52,471 artículos (55 satisfactorios) desde el 1 de enero de 1959 al 29 de febrero de 2008. ¿Conclusiones? «No hay evidencia de una diferencia en la calidad de los nutrientes entre los alimentos producidos de manera orgánica y convencional».

«Entender que los productos frescos no ecológicos a los que tenemos acceso en el súper no solo no son malos para la salud, sino que tampoco son, por fuerza, menos sabrosos» precisaba Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos, para La Vanguardia. «Sin embargo, es más interesante optar por cualquier producto de proximidad que dinamice el comercio local, respete el medio ambiente y tenga en cuenta el buen estado de los animales» opina Robles.

Los alimentos son una variable importante en nuestra salud. Con un mercado abierto, el consumidor puede sentirse identificado con aspectos que son indiferentes a la inocuidad y calidad, encontrando productos que le satisfacen. Pero, fuera del marco legal, no existen diferencias nutricionales por la presencia del sello «eco». Debemos fortalecer esos valores que aportan información verdadera y de calidad, sin facilitar creencias sin evidencias.

Otras fuentes de información en este artículo han sido Buena Vida, Vitónica.

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