El índice glucémico de un mismo alimento, ¿responde diferente a cada persona?

Pocas veces dedico un post a indagar en una publicación científica, pero este caso volverá a ser una excepción. La anterior, si mal no recuerdo, fue en «Dentro del anillo… ¡otro anillo aromático!», para meternos en conceptos moleculares. En esta ocasión es diferente, recurriendo a un artículo de 2015 titulado «Personalized Nutrition by Prediction of Glycemic Responses».

Publicado en Cell por el grupo de Eran Segal y Eran Elinav, el estudio monitoreó los niveles de azúcar de 800 personas. «Encontramos una gran variabilidad en la respuesta a comidas idénticas» destacan. ¿Cómo alteran los alimentos nuestros niveles de azúcar en sangre? ¿Depende este factor de cada individuo? ¿Significa que enfocamos mal nuestros estudios?

Por diabetes se entiende un conjunto de circunstancias en las que los niveles de glucosa en sangre (glucemia) están fuera de lo normal. La más común es la diabetes tipo II, en la que el cuerpo no produce o usa bien la insulina, quedando demasiada glucosa en sangre. Suele ser lenta y progresiva: con el tiempo afecta a los vasos sanguíneos, puede causar problemas en el corazón, los riñones o los nervios y desencadenar otras enfermedades.

Después de comer es normal que la glucosa en sangre se eleve moderadamente, durante unas dos horas. Nuestro cuerpo responde a ello para recuperar el equilibrio, en un proceso que debe normalizarse pasadas tres horas desde la ingesta. A la medida de los niveles de azúcar después de las comidas se le denomina «glucemia postprandial», y fue esa «respuesta glucemica postprandial» (PPGR) una medida básica del proyecto de Segal y su equipo.

Los voluntarios, entre 17 y 70 años, no habían sido diagnosticados con diabetes tipo II y representaban a la población israelí «con un 54% de sobrepeso y un 22% de obesidad». A cada participante se le conectó a un monitor continuo de glucosa, que realizaba las medidas cada 5 minutos durante la semana que duró el estudio. «Juntos, registramos más de 1.5 millones de mediciones de glucosa de 5,435 días» indicaban los autores.

A los participantes se les pidió que «siguieran su rutina diaria normal y sus hábitos alimenticios, excepto la primera comida de cada día» que estaba estandarizada: cuatro opciones diferentes que constaban de 50 g de azúcares disponibles. Gracias a una aplicación web podían registrar su actividad en tiempo real, «incluida la ingesta de alimentos, el ejercicio y el sueño» explican. ¿El resultado? El monitoreo de 46.898 comidas libres y 5.107 estandarizadas.

No obstante, es obvio que cada uno de nosotros realiza una comida muy diferente en cuanto a composición y cantidades. ¿Cómo pueden ofrecerse resultados veraces de ello? Los autores explican que «solo examinamos las comidas que contenían 20–40 g de carbohidratos y tenían un solo componente alimentario dominante». Vale, muy bien todo, pero… ¿qué se observó?

En primer lugar, vieron que las réplicas de las comidas estandarizadas en cada persona eran reproducibles. Es decir, que las medidas se repetían individualmente. Pero la cosa cambió cuando analizaron el conjunto. «Al comparar los PPGR de diferentes personas con la misma comida, encontramos una gran variabilidad interpersonal», explicaban los autores del estudio. Esto indica que el índice glucémico no es un valor fijo, si no que depende de cada persona.

Diabetes1.png
Perfil personal y modelo de estudio | Diferencias del azúcar en sangre con distintos alimentos, como pan o galletas

Lo corroboraron con las “comidas reales”: «Los PPGR a las comidas autoinformadas variaron mucho entre los individuos, con respuestas tanto bajas como altas para cada tipo de comida». «Demostramos que los PPGR son muy variables entre las personas, incluso cuando consumen las mismas comidas estandarizadas» leemos en las conclusiones del estudio. Además señalaron que la microbiota del intestino no solo está relacionada con la subida de azúcar en sangre, sino que también lo estaría con la obesidad y la diabetes.

Con los resultados desarrollaron un algoritmo que predice las subidas de azúcar en sangre. Este tenía en cuenta el perfil clínico y microbioma completo, y procedieron a verificar su aplicación con un estudio que involucró a otras 100 personas. La predicción dependía de comidas anteriores, horas de sueño previas a la comida o si se realizaba ejercicio físico. Como veréis, debemos admitir que el estudio ofrece unas conclusiones realmente interesantes.

A mí no me sobra conocimiento en estos campos. Pero ha sido una oportunidad valiosa para aprender y sacar conclusiones de este proyecto. Tal vez sus resultados ayuden a entender ciertos síntomas, ciertas situaciones que dos personas no perciben igual. No olvidemos, sin embargo, que hay recomendaciones generales en alimentación que no cambiarán, porque también hay factores más allá del índice glucémico. Somos complejos, seguimos aprendiendo.


Fuentes en este artículo han sido Sanitas, Fundación para la diabetes, Mayo Clinic, Vozpopuli.

Puedes leer otros contenidos relacionados como «Son inocuos aunque no sanos: ¿qué factores influyen en el consumo de ultraprocesados?», «El eterno debate sobre la dieta apropiada».

🔸 Si te ha gustado suscríbete 📩 a OxoCarbenio con tu email (sobremesa ➡ o móvil ⬇).
🔸 Puedes compartir el artículo 📰 si crees que será interesante para otras personas 🆓.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s