Hay mitos alimentarios que merecen ser cuestionados – Volumen IX

A inicios de este 2019 lanzamos una serie de artículos que buscaban desgranar diferentes mitos sobre alimentación. Han sido ocho entregas, y no me parecía apropiado cerrar el año sin recuperarlos una vez más. En «Hay mitos alimentarios que merecen ser cuestionados – Volumen VIII», leerás sobre cerveza como antiarrugas y el supuesto vinagre de Módena.

En este noveno artículo, ¿qué mitos queremos desgranar? Orientados a las fiestas navideñas nos encontramos con un bulo sobre atracones y las místicas propiedades del azúcar moreno. ¿Hay riesgo en unir la vitamina C al consumo de alimentos trazas de arsénico? ¿Pasarnos a ese edulcorante de color pardo es una opción positiva cuando queremos bajar de peso?

El primer caso me ha parecido realmente curioso. Puede no resultar novedoso, dado que el pasado año ya habían saltado las alarmas por un bulo que no tiene ni pies ni cabeza. ¿Os pongo en situación? Como la pólvora corrió un bulo con la aspiración humana más elevada hasta la fecha: salvar una vida. El mensaje era sencillo, nos indicaba que no debíamos unir el arsénico presente en el marisco con la vitamina C propia de la naranja o el limón.

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El pobre cangrejo, alma de la fiesta en Nochebuena, acusado de asesinato por un zumo de naranja

Según se explicaba, el ácido ascórbico (vitamina C, sí) conducía la reducción del óxido de pentaóxido de diarsénico (As2O5) a trióxido de arsénico (As2O3). Al parecer, la anécdota de la muerte de una mujer en Taiwán supuso el inicio de esta alerta. Si lo evaluamos desde la lupa de la química, ¿tiene sentido? Os diré que, efectivamente, la descomposición química hacia el trióxido de arsénico ocurre en presencia de antioxidantes, como sería esa vitamina C.

No obstante, las cantidades para que esto suceda con las consecuencias descritas sobre nuestro organismo serían muy altas. No basta con pelar varias gambas acompañadas de un vaso de zumo. «Este metal puede aparecer en todo tipo de animales y plantas y si un alimento está contaminado con arsénico, puede provocar una intoxicación muy grave» resalta Santiago Campillo, biólogo y divulgador científico, para Hipertextual.

Es decir, debemos diferenciar dos cosas importantes. Por un lado, es cierto que el arsénico inorgánico es tóxico para nuestra salud. Así nos los explica la OMS, en una lectura recomendable, diferenciando entre efectos agudos y a largo plazo: «se ha asociado a problemas de desarrollo, enfermedades cardiovasculares, neurotoxicidad y diabetes». No obstante, sufrir una intoxicación severa por cenar mariscos y vitamina C es un bulo enorme.

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Debemos tener claro que aunque cambie el color o el aspecto (siropes o mieles) sigue siendo azúcar

Vamos con el segundo mito que os traigo. Hace unos días me hicieron una consulta sobre el azúcar moreno. «¿Es cierto que el azúcar moreno no engorda?» era, en concreto, la pregunta. Puede parecer algo ‘ridículo’, pero la realidad es que las falsas bondades alrededor de este derivado son bastante populares. Se consume con la errónea esperanza de que suponga una menor ingesta de calorías o de que aporte en la dieta sales minerales y vitaminas.

Primero, la respuesta directa: no, el azúcar moreno no te ayudará a perder peso. Es más, es idéntico al refinado con el que lo comparamos. ¿De dónde surge esta variedad parda? Resulta ser la mezcla de ese azúcar blanco con melazas, un subproducto de la propia industria azucarera que está formado por azúcares no cristalinos y míseras concentraciones de vitaminas o minerales.

Estamos hablando de azúcar blanco cubierto por un sirupo azucarado que le aporta un ligero amargor. Si te interesa, te propongo leer un artículo titulado «¿Azúcar moreno o azúcar blanco?» en el que analizábamos dicho enfrentamiento entre azúcares. Y recuerda siempre esta sencilla norma: si lo que estás buscando es nutrición, no intentes encontrarla en el azúcar.


¿Volverán los mitos alimentarios en el próximo 2020? Si te gusta esta sección, o tienes alguna curiosidad que resolver, no dudes en compartir tus opiniones en los comentarios.

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