Aceite de oliva nutriscore polémica portada

Nutriscore y la polémica con los aceites de oliva, ¿Qué es lo que ocurre aquí?

Como aún no había suficiente polémica, la pasada semana se hace público que los aceites de oliva no serán incluidos en el sistema Nutriscore. Si el sector alimentario tuviera el tirón de la prensa deportiva, tendríamos portadas con ello en un símil «Ramos vs Real Madrid». Más de dos años han pasado desde aquel 12 de noviembre de 2018, cuando se anunció la medida.

El famoso #Nutriscore iba a formar parte del paquete de medidas frente la obesidad, según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Desde entonces las cosas no han ido a mejor, con un sistema que da más problemas de los que resuelve. ¿Cómo ha sido la historia entre Nustriscore y el aceite de oliva? ¿Es el indulto la solución? ¿Qué pensará el consumidor de esto?

Cuando el tiempo apremia solo queda el indulto.

Para el sector oleícola se abría un escenario que no prometía traer muchas alegrías. Seamos claros, al aceite de oliva lo tendremos en un pedestal, pero su elevado valor calórico no se lo quita nadie. Y eso, frente a Nutriscore, penaliza y mucho. Como sabrás, a mí la divulgación alrededor de este producto me atrae e interesa bastante, por eso he intentado seguir de cerca el debate que se ha ido arrastrando durante estos meses.

Ante tal panorama, evidentemente, la patronal comenzó a movilizarse de inmediato. ¿Recuerdas aquellas imágenes virales tras el anuncio? Sí, me refiero a la Coca-Cola con una verdosa B frente al aceite de oliva con su rojiza D. Seas o no fan de la aceituna, estas cosas te remueven las tripas. Claro, ¡se puso el grito en el cielo! Y nos dijeron que los productos con un solo ingrediente se librarían, pero el mensaje debió perderse en Wakanda.

Nutriscore aceite de oliva polémica AESAN

Luego escuchamos que el algoritmo de Nutriscore había que adaptarlo a la gastronomía local. Pero ni por esas. Modificar el algoritmo, incluyendo favorables los aceites de frutos y de frutos secos, tampoco daba resultado. Con este truco del ácido oleico sólo se ha llegado hasta una C, que sigue alertando de la precaución con el producto. Además de equiparar al mismo con otros aceites, como el de nuez o el de colza, y situarlo sobre la D del girasol.

Aquí es cuando la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español pidió esta última y archiconocida reunión urgente. ¿Solución final? Un acuerdo «para que el aceite de oliva no se vea perjudicado en ningún caso y no esté obligado a poner un etiquetado», deciden desde Consumo. Se nos queda el indulto como respuesta, aunque parece que así no quedará.

De exclusión a exclusión, y tiro porque me toca.

Al menos, eso debió pensar el sector del jamón ibérico, porque poco han tardado en pedir un trato similar. Es lo que ocurre cuando cedes a las demandas de un sector, que no sales bien parado: abres la puerta a que te lleguen nuevas peticiones. La clasificación en este tipo de carnes está entre rojo y rojo más fuerte, y a nadie le gustaría tener que lucir eso en su etiqueta. «Está claro que el producto ibérico no puede ser catalogado con una D o una E», afirman. Por su lado, Origen España, agárrate, solicita que se libren los productos con DOP o IGP.

Pero son cosas diferentes, ¿no crees? Por tirar del hilo, recordemos que la OMS clasifica las carnes procesadas dentro del grupo 1, carcinógeno para los seres humanos. No obstante, ahora parece que todo dependerá de la presión política que los diferentes productores ejerzan, y eso no augura nada bueno. ¿Llegarán excepciones para el roscón de Reyes? ¿Para las papas bravas? Todo es ponerse, tal vez lo logren. O mejor aún, se saquen una B.

Nutriscore aceite oliva polémica 2

Discordia, desconfianza y demasiadas lagunas.

Por lo menos, este es el mensaje que hoy parece transmitir Nutriscore. ¿En qué lugar queda el sistema si ante problemas serios de resultados se decide omitir la evaluación de un alimento? Los cimientos de ese ‘rigor científico’ con el que se intenta defender no dejan de tambalearse. Esto nos deja claro que la nutrición es un campo más complejo que el hecho de ponderar un alimento en base a cuatro parámetros y un algoritmo.

Por un lado, AESAN nos dice que «defenderá en #Nutriscore los beneficios nutricionales del aceite de oliva», el cual tiene que pelar para no salir mal parado de este etiquetado. Mientras, ciertos ultraprocesados (tenemos certeza de que recomendables no son) pueden lucir a pecho descubierto sus notas positivas. Y entre medio de todo está el público objetivo, los consumidores, que ante estas trifulcas solo podemos generarles mayor desconfianza.

Nadie se beberá una botella de AOVE a morro, pero si podemos tragarnos una bolsa de galletas de chocolate en una tarde tonta. Los usos y la forma de consumo no se ponderan, y es otra duda que a mí me queda. Seguro que detrás de todo, Netflix está al acecho para comprar esta controvertida historia entre el aceite de oliva y Nutriscore. Seguro.


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✅ Este artículo es una adaptación de mi artículo para LinkedIn «Nutriscore y los aceites de oliva: la historia que le faltaba a Netflix»

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