¿Antioxidantes en bebidas alcohólicas? Te cuento por qué debes huir de estas falsas promesas

La duda ya la había sembrado el conocido Sheldom Cooper, cuando dijo aquello de «con tantos antioxidantes, ¿Y si me quedo sin oxidantes?» antes de engullir a manos atada una tarta de arándanos. Porque sí, los arándanos son frutas ricas en especies químicas antioxidantes. En una tarta ya no son igual de saludables. Y si nos venden un licor de arándanos ni te cuento…

En este artículo vamos a bucear por este mundo de estas especies químicas, promesas de recompensas saludables y alimentos insanos que se lucran de ello. Espero que al terminar de leer sospeches de estos mensajes. ¿A qué viene este ‘boom’ con los antioxidantes? ¿Son un reclamo saludable válido en cualquier alimento? ¿Qué tipos de productos insanos lo aprovechan?

El ‘boom’ de los antioxidantes

Sé que los has escuchado en redes sociales y en artículos desde medios de comunicación. Incluso puede ser que ese ‘cuñao’ tuyo te los haya mencionado porque ‘son la caña’. Pero, en serio, ¿qué son estos antioxidantes de los que tanto oyes hablar? Te lo intentaré explicar. Esos «antioxidantes» son moléculas químicas con la capacidad de reducir los agentes oxidantes que genera tu organismo. Pero como sé que esto te sigue sonando raro, déjame contarte una historia.

Durante el funcionamiento normal de nuestro cuerpo se liberan una serie de sustancias que llamamos radicales libres. Son los agentes oxidantes. Y son como un puzle incompleto: les falta una pieza (electrón) y dañan a otros para robarles dicha pieza y completarse. Esos ‘otros’ a los que causan daños son células, tejidos e incluso el ADN. A toda esta secuencia la llamamos «estrés oxidativo» y está directamente relacionado con diferentes patologías que podemos sufrir.

Los «antioxidantes» son una gran familia formada por todas aquellas sustancias químicas que tienen esta actividad. Te sonarán nombres como carotenoides (zanahorias, tomates), antocianos (uvas, frambuesas, arándanos) o polifenoles (aceitunas, café). Ellas interaccionan con esos radicales libres antes de que logren dañar estructuras celulares nuestras, sacrificándose y neutralizándolos. Así ayudan a reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades.

Antioxidantes: un reclamo saludable poco ético.

Dichas sustancias químicas con actividad antioxidantes forman parte del reino vegetal. Es decir, los producen como metabolitos secundarios numerosas plantas en sus tallos, hojas y frutos. Por lo tanto, podemos incluirlos en nuestra dieta gracias a la gran variedad de frutas y verduras a las que tenemos acceso. Sin aburrirte nunca, ¡Imagina la cantidad de opciones! Claro que con estas materias primas podemos dar el salto a elaborar alimentos procesados, de los que no todos serán igual de sanos.

Utilizarlos como reclamos saludables se ha convertido en algo muy (pero MUY) cuestionable. Sí, hay numerosos estudios que avalan los beneficios de estas sustancias químicas para el metabolismo, la reducción de radicales libres y como una herramienta más que ayude a prevenir ciertas patologías como accidentes cardiovasculares o enfermedades neurodegenerativas. Pero que un producto contenga especies antioxidantes no lo hace, bajo ningún concepto, saludable.

Lo dije al comenzar, pero quiero ser muy estricto: se han convertido en un reclamo poco ético. Numerosas industrias se dan patadas por sacar a relucir las propiedades que se les atribuyen a los antioxidantes: que si son antiinflamatorios, que si reducen el deterioro cognitivo, que ayudan frente a la diabetes. Por decirte algunos ejemplos que has leído o acabarás leyendo. La inversión que hacen en publicidad, artículos y publicaciones en redes sociales es imparable.

Productos insanos que lucen sus antioxidantes

¿Cuántas veces te has encontrado con un vino, un cava o una cerveza que se anuncia a través de sus antioxidantes? Ahora que se acerca la Navidad, estas prácticas aumentan debido al consumo de bebidas alcohólicas en fiestas y reuniones. Todos estos reportes, publicaciones, notas de prensa y demás burradas se sostienen sobre una máxima: extrapolar los beneficios de estas sustancias químicas desde sus materias primas (frutas y verduras que hemos comentado) a las bebidas alcohólicas.

Un ejemplo reciente lo tenemos en este hilo de Laura Caorsi, periodista especializada en alimentación y salud. En él nos habla de reclamos dentro de una nota de prensa sobre cava, que juega con eslóganes como que con sus polifenoles «mejora la memoria, reduce el riesgo de deterioro cognitivo y la demencia». Pero los polifenoles no son algo propio del cava, ¿entiendes? Venían desde las uvas con las que se produce.

Dejemos clara una cosa: cervezas, vinos y demás bebidas alcohólicas que promocionan sus polifenoles contienen alcohol. Obvio, ¿no? El alcohol es un tóxico perjudicial en nuestra salud. Eso, amigos, también está avalado por la ciencia y con más contundencia que los beneficios de los antioxidantes. Reflexioné sobre esta jugada aquí. Si quieres beber alcohol hazlo sabiendo sus perjuicios para la salud. No dejes que te engañen con promesas saludables, ni que te manipulen con estos falsos reclamos.


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